China y Rusia frenan las negociaciones sobre la protección de los pingüinos emperador
China y Rusia impidieron que las discusiones anuales sobre la Antártida concluyeran con un acuerdo para reforzar la protección de los pingüinos emperador, una especie amenazada, declaró el jueves un funcionario, pese a las amenazas del cambio climático y del sobreturismo sobre el continente.
La conferencia, organizada este año en la región de Hiroshima, en Japón, reunió a los 12 países firmantes originales del Tratado Antártico -que ahora cuenta con 58 partes- así como a otros 17 países que realizan allí importantes actividades de investigación.
Entre los temas más seguidos este año figuraba el estatus de los pingüinos emperador, que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza declaró en peligro el mes pasado.
Los defensores del medioambiente esperaban que la conferencia de Hiroshima declarara a este animal antártico como especie especialmente protegida, con el fin de imponer restricciones al transporte marítimo y al turismo, actividades que actualmente ejercen una fuerte presión sobre los pingüinos.
Su población ha disminuido, principalmente debido al cambio climático, que provoca el deshielo prematuro de su banquisa.
Aunque la reunión confirmó que la protección de los pingüinos emperador era una prioridad, no llegó a concederles el estatus de especie especialmente protegida.
China se opuso "firmemente" a esa designación, y "Rusia se alineó con China", declaró Hideki Uyama, del Ministerio japonés de Relaciones Exteriores, durante una rueda de prensa al término de la reunión que presidió.
Aunque Pekín reconoció la necesidad de priorizar la protección de los pingüinos emperador, sostuvo que la reclasificación sería "prematura" y que era necesario explorar otras soluciones, explicó Uyama.
"Es muy decepcionante que no hayamos logrado alcanzar un consenso", lamentó, calificando sin embargo de "avance importante" el hecho de que todos los participantes acordaran continuar las discusiones.
La reunión también abordó cómo gestionar el creciente número de turistas que llegan a este frágil continente.
Cerca de 120.000 personas visitaron la Antártida en 2024-2025, y los representantes de los distintos países reflexionaron sobre posibles restricciones en ciertas zonas o actividades, así como sobre la implementación de cuotas.
La Coalición para la Antártida y el Océano Austral -alianza mundial de organizaciones medioambientales- celebró "los avances logrados en las negociaciones hacia un marco regulador del turismo", aunque, por boca de su asesor principal Ricardo Roura, consideró necesaria la creación de normas jurídicamente vinculantes.
X.Eom--SG