"Que venga acá": barrios pobres llamados Keiko Fujimori la instan a cumplir sus promesas en Perú
Amenazada por mensajes de extorsionadores, la panadera Roxana Quispe cuenta ansiosa los días para el próximo cambio de gobierno en Perú, pues vive en un barrio pobre llamado igual que la presidenta electa que prometió mano dura contra el crimen: Keiko Fujimori.
"Espero que venga acá y vea nuestras necesidades", dice a la AFP Quispe, de 42 años. Reside desde hace 18 en este vecindario de lomas arenosas y algunas vías sin asfaltar en Ventanilla, en las periferias del Callao, el peligroso puerto vecino a Lima.
La derechista Fujimori, de 51 años, asumirá el mando del país andino el 28 de julio, tras derrotar por apenas 50.000 votos al izquierdista Roberto Sánchez.
Tendrá como uno de sus principales desafíos resolver la peor crisis de inseguridad en décadas, atizada por la propagación de bandas criminales, locales y extranjeras, que controlan el sicariato y la extorsión.
"Le tengo mucha fe", afirma Quispe. Ha recibido mensajes extorsivos en su celular y espera que Fujimori cumpla su palabra y frene la delincuencia, la principal preocupación de los peruanos.
Los homicidios pasaron de 1.000 en 2018 a 2.600 en 2025 y las denuncias por extorsión, de 3.200 a 26.500.
Aunque la apretada elección dividió al país, ahora nada remite a su rival Sánchez en este asentamiento informal fundado por más de un centenar de familias en 1996, durante el gobierno del presidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), padre de Keiko.
Allí, una farmacia, una pequeña cancha de fútbol y un comedor popular también se llaman como ella. Y en los muros y postes solo quedan los restos de la publicidad electoral de Fuerza Popular, el partido que dirige desde 2010.
El barrio fue nombrado así porque el gobierno de Alberto Fujimori legitimó esa invasión de terrenos con títulos de propiedad, cuando todavía no tenían servicios básicos.
"Es una manera de agradecimiento", dice César García, de 52 años, uno de los fundadores y ferviente fujimorista.
En esta pequeña comunidad, la mayoría expresa abiertamente su simpatía por el clan de origen japonés. Pero otros se reservan su opinión. Y también hay escépticos.
"No creo que cumpla el 100% de sus promesas, todavía hay dudas", dice Luzmari Anaya, una vendedora de alimentos de 36 años.
- "Vivíamos en la oscuridad" -
Más de 20 kilómetros al este, sobre un cerro pedregoso del populoso distrito limeño Carabayllo, otro vecindario de casas precarias lleva el mismo nombre Keiko Fujimori y comparte orígenes similares.
"Vivíamos en rocas, en tierras abandonadas, en esteritas. Vivíamos en la oscuridad porque no había luz y comprábamos agua de cisternas. Ahora tenemos calles gracias a Alberto Fujimori", asegura Elsa Lorena, de 48 años, que allí dirige un comedor popular.
Y 30 kilómetros al sur, en una alejada ladera de Lima, otro asentamiento precario también está registrado con el nombre de la próxima presidenta.
Para el politólogo Arturo Maldonado, investigador de la Pontificia Universidad Católica del Perú, se trata de "sectores urbano-marginales que tienen necesidades y que seguramente van a reavivar el nombre" para intentar conseguir más "titulación, obras e infraestructura".
Durante la campaña, la presidenta electa apeló al recuerdo del gobierno de su padre Alberto, fallecido en 2024, y que aún polariza a los peruanos.
Condenado por graves violaciones de derechos humanos y corrupción, el exmandatario derrotó a la sanguinaria guerrilla maoísta Sendero Luminoso y conectó con algunos sectores pobres desatendidos, con el impulso de pequeñas obras como aulas escolares, postas médicas y letrinas.
"Y es probable que (Keiko Fujimori) tenga una actitud muy parecida a la del padre, de tener gestos, no los llamemos populistas, pero sí para la 'platea'", dice Maldonado a la AFP.
Fujimori promete combatir el crimen con expulsiones de migrantes indocumentados, la instalación de tribunales con jueces anónimos y hacer que los presos trabajen por sus alimentos.
"Lo que están pidiendo es orden y seguridad, y eso es lo primero que vamos a hacer (atender) la próxima semana", aseveró Fujimori ante la prensa el miércoles.
"Espero que después de tantos gobiernos que nos han decepcionado ella cumpla lo que está prometiendo", expresa Herbert Pagan, de 63 años, un vigilante del barrio Keiko Fujimori de Ventanilla.
J.Gong--SG