Chilenos y peruanos encaran divididos las barreras fronterizas de Kast
En el desierto del norte de Chile, las zanjas construidas por el nuevo gobierno del ultraderechista José Antonio Kast para cerrar el paso a la migración irregular divide a chilenos y peruanos a ambos lados de esta frontera de intenso flujo terrestre.
"¿Irá a dar resultados?", se pregunta Manuel Pérez, un turista chileno de 50 años en la limítrofe ciudad peruana de Tacna. "Son muchos kilómetros de límite y siento que una zanja no soluciona de base el problema de la inmigración", dice a la AFP.
El plan "Escudo fronterizo" de Kast, que asumió la presidencia hace una semana, contempla la construcción de "barreras físicas" en cerca de 500 kilómetros en las regiones norteñas de Arica, Tarapacá y Antofagasta, en sus límites con Perú y Bolivia, según el gobierno.
Frenar la inmigración irregular fue una de las principales promesas de campaña de Kast, que asocia a los indocumentados con un incremento de la delincuencia.
En Chile, de 20 millones de habitantes, hay unos 337.000 migrantes sin papeles, la mayoría venezolanos que llegaron por esas fronteras.
El país sigue siendo uno de los más seguros de Latinoamérica. La tasa de homicidios en 2025 fue de 5,4 por cada 100 mil habitantes, una de las más bajas en la región.
- "Muy drástica" -
En la frontera de Chile y Perú, el comercio bilateral es una de las actividades centrales.
Muchos peruanos llegan a Arica para trabajar y comerciar productos, mientras que muchos chilenos ingresan a la peruana Tacna para hacer compras o acudir a consultas médicas más económicas.
La comerciante Irene Flores, peruana de 50 años, llega a Chacalluta con unas bolsas de mercadería. Teme la posibilidad de que otras medidas más rígidas afecten ese intercambio fluido. "Debería ser un poquito más flexible" el gobierno chileno, dice.
Además de la zanja, el gobierno de Kast anunció que ampliará el contingente militar en las fronteras y mejorará sus tecnologías de vigilancia con drones, cámaras, sensores y equipamiento especializado.
Los ingresos irregulares, sin embargo, muestran una "disminución sostenida" desde 2021, según el Servicio Nacional de Migraciones. En 2025 se registró una caída del 10,2% respecto del año previo.
L.Shin--SG