Teherán, una ciudad fantasma bajo las bombas
La bulliciosa Teherán parece ahora una ciudad fantasma. Los que no pudieron huir permanecen encerrados en sus casas, angustiados por si hay más explosiones, con Israel y Estados Unidos redoblando sus bombardeos contra los edificios vinculados a las autoridades este martes.
"Me da miedo caminar por las calles desiertas, pues las bombas siguen cayendo del cielo", dice Samireh, una enfermera de 33 años.
En la capital iraní, que en general tiene unos 10 millones de habitantes, "hay tan poca gente que parece que aquí no haya vivido nadie nunca", agrega la mujer, que prefiere no decir su apellido.
Por cuarto día consecutivo, Teherán se vio sacudida por fuertes detonaciones, que dejaron tras de sí espesas humaredas grises elevándose hacia el cielo azul, observaron periodistas de AFP.
"Cuando oímos los ruidos de los bombardeos, dependiendo de lo cerca que esté el impacto, sentimos cómo tiemblan las puertas y ventanas", cuenta Saghar, de 31 años.
- Una bandera entre los escombros -
Los barrios más afectados son los que albergan los centros del poder, como ministerios, tribunales o el cuartel general de los Guardianes de la Revolución, bombardeado el domingo.
Elnaz, de 39 años, dice que es "difícil" protegerse pues los ataques también apuntan contra las viviendas de los policías. "No conocemos a todos nuestros vecinos", señala.
El martes de madrugada, Israel instó a evacuar a los residentes del barrio en el que se encuentran los estudios de la televisión estatal, Irib. Pero lo hizo por la red X y muy pocos vecinos lo vieron debido al corte de internet.
La plaza Ferdowsi, una de las principales intersecciones de la ciudad, está ahora llena de edificios dañados por las explosiones. Entre los escombros, se yergue una bandera de la república islámica.
No muy lejos, un gran cartel que ocupa toda la fachada de un inmueble muestra la cara del guía supremo Alí Jamenei, que murió el sábado en los bombardeos.
En los principales cruces hay apostados policías, fuerzas de seguridad armadas y vehículos blindados, que realizan controles aleatorios de los vehículos que pasan.
- Maullidos y trinos de pájaros -
El gobierno iraní instó el sábado a los habitantes de Teherán a abandonar la ciudad "manteniendo la calma", tras los primeros bombardeos israelíes y estadounidenses contra la residencia de Jamenei.
"Tengo que quedarme porque soy enfermera, si no, seguramente ya me habría ido de la capital", subraya Samireh.
En el norte de Teherán, en una zona más acomodada, parece que muchos vecinos se fueron. El maullido de los gatos y el trino de los pájaros han sustituido al jaleo habitual de los atascos.
Las cafeterías y los restaurantes de moda, en general muy animados por la noche, están cerrados.
Por las calles ya no pasea nadie y casi todos los vehículos que aún circulan son los que abastecen a las tiendas de alimentación aún abiertas, donde se forman largas filas para comprar pan.
La mayoría de los puestos del bazar de Tajrish están cerrados. Un vendedor de ropa espera con impaciencia que pase algún cliente, sentado junto a una camiseta con la bandera de la república islámica estampada.
En otras circunstancias, los bazares de la capital estarían de lo más animados ante la cercanía del Nouruz, el año nuevo del calendario persa, que se celebra en torno al 21 de marzo.
Normalmente, las semanas que lo preceden suelen ser las de más ajetreo para los comerciantes, que realizan buena parte de su facturación en esos días.
Es también un periodo de dicha para los iraníes, que aprovechan para juntarse con familiares y amigos e intentar olvidar los problemas del día a día, muchos de ellos a causa de la fuerte inflación.
K.Im--SG