Armenia apuesta por la IA y Occidente con la construcción de un megacentro de datos
Armenia puso en marcha la construcción de un gigantesco centro de datos, señal de la entrada de este país del Cáucaso en la carrera mundial por la inteligencia artificial, pero también de su acercamiento a Occidente.
Las excavadoras apenas comienzan a remover la tierra en Hrazdan, a unos cincuenta kilómetros de la capital, Ereván, como preludio a la construcción de este megaproyecto desarrollado por Firebird AI, fundada por dos estadounidenses de origen armenio.
El primer ministro armenio, Nikol Pashinian, lo describió como una versión nacional del Stargate, el megaprograma de gigantes tecnológicos estadounidenses destinado a desarrollar infraestructuras de IA en el mundo.
Lejos de los 500.000 millones de dólares previstos por OpenAI, Nvidia, Microsoft y otros socios para Stargate, el futuro centro de datos armenio, con una potencia de 125 megavatios (MW), representa una inversión total de aproximadamente 3.980 millones de dólares.
Representa, de todos modos, un 10% del PIB de este país sin litoral y con recursos naturales limitados, cuya experiencia en ingeniería e informática se limitaban frecuentemente hasta ahora a la subcontratación.
Según los expertos, este proyecto también refleja un giro geopolítico de Armenia, antigua república soviética que permaneció en la órbita de Rusia pero que hoy busca acercarse a Occidente.
Si bien EEUU no invierte directamente en el proyecto, serán tecnologías estadounidenses las que pondrán en marcha el centro de datos.
Estados Unidos ofrece "una alternativa económica que responde a un objetivo geopolítico: reforzar su presencia e influencia en Armenia y en la región, al tiempo que reduce la huella económica de Rusia", explica a la AFP el analista Viguen Hakobyan.
Según Firebird, el centro estará equipado con miles de procesadores gráficos Blackwell -los más avanzados del momento- del fabricante estadounidense Nvidia, que permitiran entrenar, desplegar y operar sistemas avanzados de IA.
La autorización concedida por Washington el año pasado para la venta de estos procesadores fue percibida como una señal de su creciente interés estratégico por este país fronterizo con Irán y Turquía.
- Obstáculos -
Según Pashinian, la idea del proyecto surgió en 2023 durante un encuentro con el director de Nvidia, Jensen Huang, y tomó forma en febrero durante la visita a Ereván del vicepresidente estadounidense JD Vance.
La mayor parte de la capacidad del centro se alquilará a clientes extranjeros, principalmente estadounidenses, y alrededor del 20% estará reservada para Armenia.
Esto podría "elevar significativamente el nivel tecnológico de las empresas locales", estima el analista económico Emmanuil Mkrtchyan.
Sin embargo los obstáculos ya aparecen, empezando por la fecha de llegada de los indispensables procesadores gráficos.
"No daré una fecha exacta para la entrega de los chips", declaró a la AFP el cofundador de Firebird, Alexander Essayan.
El suministro energético es otra fuente de preocupación.
Las autoridades armenias afirman que una combinación de energía nuclear, hidroeléctrica, térmica, solar y eólica debería ser suficiente para la fase inicial del proyecto, de naturaleza altamente demandante en energía.
Firebird asegura que el centro utilizará un circuito cerrado de agua para enfriar sus procesadores gráficos y que la altitud y el clima frío de Hrazdan le otorgarán una ventaja natural.
Pero, según Mkrtchyan, a largo plazo el proyecto podría requerir nuevas capacidades de producción, e incluso una nueva central nuclear.
- Oportunidad -
La construcción de infraestructuras por sí sola no basta en un país que carece de expertos y enfrenta desde hace décadas la fuga de jóvenes trabajadores.
Para Edik Haroutiounyan, responsable del programa de formación informática de la Escuela 42 en Ereván, la apertura de este centro es una "oportunidad", aunque será necesario que las competencias acompañen el proceso. Según él, el sector sufre una evidente falta de docentes y expertos científicos.
Según Essayan, el cofundador de Firebird, la ambición es elevar el nivel de experiencia mediante la creación de un ecosistema de instituciones de investigación, universidades y empresas privadas que formen profesionales "capaces de competir a escala mundial".
Los estudiantes se muestran prudentemente optimistas.
Milena Aghabekyan, estudiante de ciencia de datos e IA en la universidad de Ereván, considera que podría "crear nuevas oportunidades para adquirir conocimientos y experiencia práctica".
Pero, añade, "no estoy segura de que esto detenga la fuga de cerebros, porque los jóvenes que ya se proyectan en mayores empresas internacionales no van a abandonar sus planes".
L.Shin--SG