Las tensiones comerciales de la era Trump empujan a Occidente hacia China
El británico Keir Starmer es el más reciente líder occidental en descongelar las relaciones comerciales con China, un cambio que, según analistas, viene impulsado por la volátil política arancelaria de Estados Unidos en la era de Donald Trump.
La visita que el primer ministro de Reino Unido realiza a Pekín esta semana para promover una cooperación "pragmática" sigue a las de los dirigentes de Canadá, Irlanda, Francia y Finlandia.
"Existe una verdadera carrera entre los jefes de Gobierno europeos para reunirse con (el presidente chino) Xi Jinping", explicó a la AFP Hosuk Lee-Makiyama, director del Centro Europeo de Economía Política Internacional.
Esto está "impulsado por la rivalidad interna para asegurar inversiones y acceso al mercado antes de las cumbres entre China y Estados Unidos en febrero y abril", precisó.
Y no solo China parece más atractiva por estos días: el martes, India y la Unión Europea (UE) sellaron un gigantesco pacto comercial que tardó dos décadas en gestarse, en un movimiento para abrir nuevos mercados ante la tensa situación actual.
Vietnam y la UE también se comprometieron este jueves a profundizar su cooperación en materia de comercio, tecnología y seguridad.
Pero aún con eso, India y otros mercados emergentes, como el bloque suramericano Mercosur, que también logró un pacto comercial con los europeos aunque ahora está bajo revisión judicial, "son demasiado pequeños para sostener las economías más dependientes de las exportaciones del mundo, que se encuentran en Europa", afirmó Lee-Makiyama.
Por lo tanto, no tienen más remedio que recurrir a Pekín, a pesar de la preocupación por su historial en materia de derechos humanos y las acusaciones de coerción económica.
- Ya no es "fiable" -
La impredecible avalancha de aranceles de Trump indica que "Estados Unidos ya no es un socio comercial fiable", consideró, en tanto, William Alan Reinsch, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington.
En cuanto al nuevo TLC entre la UE e India, "se puede argumentar que, irónicamente, las políticas de Trump lo han impulsado hasta la meta" veinte años después del inicio de las negociaciones, aseguró Reinsch a la AFP.
Starmer le dijo a Xi este jueves que es "vital" desarrollar la relación bilateral, mientras el presidente chino reiteró la necesidad de fortalecer los lazos ante las turbulencias geopolíticas.
Londres y Pekín disfrutaron de lo que describieron como una "era dorada" hace una década, pero sus vínculos se deterioraron a partir de 2020, cuando Pekín impuso una severa ley de seguridad nacional en Hong Kong, una antigua colonia británica.
No obstante, China sigue siendo el tercer socio comercial más importante de Reino Unido, y el gobierno de centroizquierda de Starmer está interesado en impulsar el crecimiento económico de su país.
Aunque la UE también desea estrechar lazos con el gigante asiático, le preocupa el actual desequilibrio comercial, con un déficit de más de 350.000 millones de dólares en detrimento del bloque europeo.
- Más amenazas de Trump -
China e India también buscan formas de hacer frente a los gravámenes aduaneros de Trump, diseñados para impulsar la industria manufacturera estadounidense.
"Unos pocos países selectos no deberían tener privilegios basados en sus propios intereses, y el mundo no puede volver a la ley de la selva, donde los fuertes se aprovechan de los débiles", clamó el viceprimer ministro chino, He Lifeng, en el Foro Económico Mundial de este mes.
En algunos casos, Trump ha respondido con más amenazas arancelarias, incluida una nueva tarifa del 100% sobre todos los productos canadienses si su vecino llega a un acuerdo comercial con China.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, elogió este mes en Pekín una "nueva asociación estratégica" bilateral, al promocionar un "acuerdo comercial preliminar pero histórico" para reducir sus aranceles mutuos.
La visita de Carney "supuso un enfoque fundamentalmente nuevo sobre cómo Ottawa pretende navegar por un mundo más fragmentado, controvertido e incierto", consideró Vina Nadjibulla, vicepresidenta de investigación y estrategia de APF Canadá.
Sin embargo, advirtió que podría correr el riesgo de ser malinterpretado como "un ablandamiento de la valoración de Canadá sobre los retos de seguridad nacional y económica que plantea China".
Reinsch prevé que estos últimos acuerdos dejarán a Estados Unidos en desventaja a largo plazo, al tiempo que señaló que son "sorprendentemente tradicionales".
Las negociaciones sobre la reducción de las tarifas aduaneras y de las barreras no arancelarias son "exactamente lo que el mundo ha estado haciendo durante los últimos 75 años", afirmó.
"El caso atípico es Estados Unidos", dijo.
G.Cho--SG