EEUU, bajo tensión a tres meses del inicio del Mundial
Retórica antimigrantes agresiva, divisiones políticas y tensiones con sus aliados. A tres meses del inicio del Mundial de fútbol, la imagen de Estados Unidos quedó empañada para los millones de aficionados esperados en el país, a pesar del éxito de la venta de entradas, que augura estadios llenos.
La promesa era atractiva. Por primera vez, un Mundial XXL, con 48 equipos y 104 partidos, se celebra en Estados Unidos, Canadá y México, tres países fronterizos con relaciones estrechas desde hace más de 30 años.
Pero el presidente estadounidense, Donald Trump, cuyo territorio albergará la mayoría de juegos, lo ha complicado todo desde su regreso a la Casa Blanca el año pasado.
En ese tiempo, lanzó una guerra de aranceles contra el mundo entero, incluidos sus vecinos; aseguró que Canadá debería convertirse en el 51º estado de su país y amenazó con intervenir militarmente si México no reforzaba la lucha contra el narcotráfico.
La relación de Washington con sus históricos aliados europeos no es mucho mejor.
El Viejo Continente ha sufrido las ambiciones de Trump sobre Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, y sus cambios de parecer sobre Ucrania.
En Oriente Medio, acaba de lanzar junto con Israel una serie de ataques contra Irán que hace ahora hipotética la llegada de la selección iraní, pese a que está clasificada.
Y en América Latina y África, pocos países tienen los favores de la Casa Blanca, que ha restringido mucho su política migratoria.
- Procedimiento acelerado -
A mediados de enero, Estados Unidos anunció la suspensión de los visados de inmigrantes de 75 países, en el marco de la lucha contra la inmigración irregular. Cuatro de las naciones afectadas participarán en el Mundial: Irán, Haití, Senegal y Costa de Marfil.
Según Washington, esta medida no afecta a los visados de turismo y, por tanto, a quienes compren billetes para el torneo. El gobierno de Trump y la FIFA pusieron en marcha un procedimiento acelerado para que los aficionados obtengan citas en consulados estadounidenses, pero nada garantiza que consigan una visa a tiempo.
La administración planteó además una propuesta que obligaría a los solicitantes de visado a entregar cinco años de historial en redes sociales, una medida que podría añadir una nueva capa de incertidumbre para miles de hinchas.
Según Minky Worden, directora de Iniciativas Globales de la oenegé Human Rights Watch, "la FIFA no puede garantizar que ningún turista esté seguro en Estados Unidos a menos que obtenga garantías de la administración Trump de que la gente no será arrestada, detenida y deportada durante su visita".
- Sin ambiente festivo –
A 100 días del pistoletazo de salida, el discurso de Trump divide al gigante americano más que en ningún otro momento desde la posguerra.
En diciembre y enero, la policía migratoria (ICE) llevó a cabo una operación en Minneapolis para detener a extranjeros en situación irregular. Las detenciones, a veces brutales, provocaron protestas en las que murieron dos manifestantes estadounidenses a manos de agentes federales.
El miedo al ICE, acusado de actuar contra personas afro o con acento hispano, aunque estén en regla, podría pesar sobre los planes de numerosos aficionados.
"Ya no es exacto decir que el mundo es bienvenido en este Mundial", asegura Worden. Los hinchas "compraron una entrada a una gran fiesta para celebrar a su selección. ¿Se van a sentir seguros o divertidos si tienen que llevar el pasaporte a este evento?".
"Corremos el riesgo de no vivir la fiesta del fútbol. No hay que poner demasiadas trabas que hagan que la gente no se suelte", opina el presidente del comité oficial de aficionados marfileños, Julien Adonis Kouadio.
Tim Elcombe, profesor de la universidad canadiense Wilfrid Laurier especializado en la relación entre deporte, política y asuntos internacionales, considera que Estados Unidos está actuando de forma distinta a Rusia en 2018 o Catar en 2022, que trataron de presentarse como lugares muy acogedores y normales.
Pero al gobierno estadounidense "no le preocupa lo que opinan las demás naciones", dice. "No hace 'sportswashing' (utilizar el deporte para lavar su imagen). Está usando el torneo como herramienta para demostrar el poder y el excepcionalismo estadounidense".
Aunque Washington promete una competición bajo estrictas medidas de seguridad, las preocupaciones se centran ahora en México, donde la muerte del líder de uno de los principales cárteles en una operación militar desató una ola de violencia en varias regiones.
La situación ha afectado especialmente a zonas turísticas y a Guadalajara (oeste), sede de cuatro partidos.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, dijo a la AFP, no obstante, estar "muy tranquilo" respecto a los encuentros en México, y la presidenta del país, Claudia Sheinbaum, aseguró que no había "ningún riesgo" para los aficionados.
N.Hong--SG